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Un práctico invento para tus platos de pasta

En el blog os he hablado en varias ocasiones de los productos de la marca española Lékué. Por ejemplo, en una de nuestras primeras entradas os contaba lo práctico que resulta su mítico estuche al vapor (aquí), lo que nos divertimos en casa haciendo helados (aquí) o lo que nos gusta hacer nuestro propio pan con su panera (aquí) Pues bien, hoy quería contaros mi nuevo descubrimiento, el Pasta Cooker, que como su nombre indica, sirve para cocinar todo tipo de pastas. Pero lo mejor, para mí, es que se utiliza en el microondas, con lo cuál tenemos un plato de pasta de manera muy rápida y sin manchar prácticamente nada, dos de las condiciones esenciales para una cocinillas como yo.

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El proceso es sencillísimo: metemos la pasta que nos apetezca comer ese día, la cubrimos con agua y la cocinamos en el microondas los minutos indicados en el paquete. Luego tendréis que sacarlo con cuidado (el recipiente está caliente) y dar la vuelta a la tapa que incorpora, de manera que ésta nos sirva de escurridor. Dejáis reposar la pasta ya sin agua unos dos minutos y ¡listo! En el mismo recipiente podéis condimentarla con la salsa de vuestra elección y llevarlo a la mesa. Práctico, ¿verdad?

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Como veréis es todo un invento. Luego sólo queda meterlo en el lavavajillas y cocina limpia. Además con la seguridad que da que sea un producto Lékué, que como os he comentado en otras ocasiones, están fabricados en silicona de platino, un material que no deja residuos ni altera el sabor de los alimentos. Por todo ésto se ha convertido en el “gadget culinario” favorito de mi marido. Cuando me vio llegar a casa con él, puso el grito en el cielo. Ya sabéis  “¿otro trasto más para la cocina?” Pero su facilidad de uso le ha conquistado. Os animo a probarlo y que me contéis qué os ha parecido.

¡Feliz semana!

Helados ricos y sanos

Cómo dice la canción de Papa Topo, lo que me gusta del verano es poder comer helados. Y por supuesto a mis hijos ya ni os cuento. Se ve que esto del goloseo es hereditario, junto con la miopía, las pecas o la pasión por la Guerra de las Galaxias. Así que en cuanto llega la época estival en mi casa se abre la veda para tomar helado como postre después de las comidas. Pero, ¡qué dilema!, porque cómo os he contado en otras ocasiones, nos gusta que los niños tengan una alimentación lo más sana posible (aquí). La solución: estos moldes de helado de Lékué.

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En el blog hemos hablado varias veces de esta marca española, por la calidad de sus materiales y la innovación de sus productos. Y en particular estos moldes me encantan porque son reutilizables, se limpian con facilidad y lo mejor, gracias a ellos, mis hijos toman fruta fresca a diario. Hay mil posibilidades, podéis uitilizarlos para hacer polos, congelando zumos de frutas. O bien más cremosos, tipo helado, utilizando por ejemplo un yogurt de plátano con trocitos de dicha fruta. Los moldes vienen con su tapa hermética para que no se derrame ni una gota. Así que el procedimiento es facilísimo, incluso ellos participan encantados: una vez rellenos los moldes, al congelador unas cuatro horas y pasado ese tiempo, podemos disfrutar de un helado delicioso y encima sanísimo.

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Hay mil posibilidades de sabores, de melón o sandía, de fresas, con frutas del bosque… Y ahora un secreto, el otro día he descubierto que también hay recetas para hacer helados de cheesecake, dulce de leche, de chocolate y lo mejor ¡calipos de mojito! El otro día lo ofrecí como postre en una cena en casa con amigos y éxito total. Ver sus caras de sopresa fue muy divertido. Así que ya sabéis, en tiendas de La Oca podéis encontrar estos prácticos y cómodos moldes para disfrutar aún más del verano.

Mini brownies de chocolate.

Por si no conocéis el dato, el otoño comienza este año oficialmente mañana sábado 22 de septiembre, a las 16h 49m hora oficial peninsular. Sé que por el norte las temperaturas han comenzado a bajar, sin embargo, aquí en Madrid seguimos con calorazo y buen tiempo. Pero yo ya estoy notando el cambio. Me sorprendo a mi misma mirando otra vez blogs de cocina, “pineando” fotos de tazas humeantes de chocolate con nata y buscando nuevos moldes y utensilios para cocinar. Es decir, ¡ya tengo el modo reposteril on! Síntoma inequívoco de que el verano llega a su fin. Tarde o temprano, los días irán acortándose y nos pasaremos las tardes en casa. Así que hoy os voy a dar una de mis recetas estrella, para que la probéis y hasta me cojáis un poco de cariño. Es muy entretenida además para cocinar con vuestros niños, que de todo hay que aprender en esta vida. Y muy socorrida si por ejemplo vuestro hijo de cinco años, en una exaltación de la amistad propiciada por la vuelta al cole, invita a merendar a la mitad de su clase.

Yo utilizo este molde (en la Oca), primero porque me encanta la calidad de los productos de Lékué, las masas no se pegan y se limpian en el lavavajillas de maravilla. Y segundo porque consigo 24 porciones individuales exactas, que al desmoldar quedan perfectas. No olvidés que la presentación siempre es muy importante en la cocina. Bueno, vamos con la receta. Os recomiendo poneros esta canción de Never Shout Never mientras lo cocináis, porque os hará entrar en el “mood” perfecto para que os salga delicioso.

Mini Brownies de chocolate

  • 125 gr de harina.
  • 3 huevos.
  • 125 gr de mantequilla.
  • 200 gr de chocolate para fundir.
  • 200 gr de azúcar.
  • 3 cucharadas de cacao puro en polvo.
  • una pizquita de sal.

El paso a paso es el siguiente. ¡Ánimo valientes!

Lo primero es fundir la mantequilla durante unos segundos en el microondas. Después añadimos el chocolate en trozos a la mantequilla para que ambos se fundan y se vayan deshaciendo. Si es necesario, lo metemos un poco más al microondas, pero ¡cuidado! que no se os queme (y ésto os lo digo por experiencia).

Por otra parte vamos a mezclar los huevos y el azúcar. Sólo hay que batir un poco, no queremos que la mezcla llegue a montarse. A ésto le agregamos la anterior preparación de mantequilla y chocolate, una vez que esté templada.

Vamos añadiendo la harina, el cacao en polvo y la pizca de sal, sin remover mucho. Ése es el secreto.

Después  tenemos que volcarlo con cuidado en el molde, nivelando la superficie con una espátula. Y lo metemos en el horno, previamente calentado, unos 20 minutos a 180º. Ya sabéis que debéis controlar un poquito, porque cada horno es un mundo.

Sólo queda desmoldarlos y decorarlos cómo más os guste. Yo suelo utilizar azúcar glass, toppings de corazones o fideos de chocolate.

Os aseguro que no querréis salir de vuestra casa, porque el olor es indescriptible. ¿Os acordáis de los dibujos animados, con los personjes flotando siguiendo un rico olorcillo? Pues así verás a los miembros de tu familia, hipnotizados, caminando hacia la cocina.

Ya me contaréis que tal os ha salido. ¡Buen fin de semana!

Ovo de Lékué

Me encantaría ser una persona super organizada que tiene planeado el menú de toda la semana, pero no, para qué voy a engañaros. Soy de natural procastinador. Me consuelo a mi misma diciéndome que, de esta manera, soy una persona más flexible y que se adapta fácilmente a las circunstancias, pero tampoco. Sigo sin querer engañaros. Así que me declaro adicta a todos los “inventos” que me faciliten la vida, como el molde que os quiero enseñar hoy, el Ovo de Lékué.

Ovo es un molde de silicona que nos permite cocer huevos, dándoles diferentes formas y sabores. Como veis en la foto, ¡podemos conseguir un huevo cuadrado! Y diferentes tipos de preparaciones: huevos duros, pasados por agua, mollet, poché e incluso tortillas.

Yo suelo utilizar el microondas, porque me resulta más cómodo y rápido, pero también se puede usar la técnica del baño maría. Y no puede ser más fácil, palabra de “no cocinillas”. Simplemente romper la cáscara, salar y echar junto al huevo los ingredientes con que queramos acompañarlo. En mi caso, casi siempre verduritas cuando lo utilizo para las cenas de mis peques, porque así consigo una combinación muy sana. El otro día en una cena con amigos, utilicé virutas de jamón y lascas de parmesano y me quedé con todos los presentes. Desde entonces tengo el título de la reina de la cocina resultona. Yo llevo poco utilizándolo, pero en la web de Lékué podéis encontrar muchísimas recetas, algunas sencillas como las mías y otras mucho más elaboradas. El caso es ir probando. Podéis encontrarlo aquí.

Os dejo con un vídeo para que comprobéis la utilidad y facilidad del “invento”. ¿Quién se apunta?

Cupcukes

Hoy os traigo un post delicioso. Y mi nueva obsesión: los cupcakes. Me paso el día en Pinterest (es tan adictivo…) coleccionando y catalogando imágenes de estas maravillas. ¡Es que son tan bonitos! Así estaba yo, suspirando cada vez que abría mis tablones de inspiración, cuando me llamó una de mis amigas para invitarme a una tarde de chicas aprendiendo a hacer cupcukes. Creo que tardé medio segundo en decirle que sí, que por supuesto, que la quería y la adoraba, pero que estábamos locas porque eso tenía que ser dificilísimo. Mi amiga me tranquilizó diciéndome que estábamos en buenas manos, porque el curso lo impartía Pavlova, pastelería creativa. Para los que no la conozcáis, os contaré que el corazón de esta empresa es Elena, una emprendedora muy valiente, que hace casi dos años decidió darle un vuelco a su vida y dedicarse realmente a lo que le gustaba. La verdad es que se nota en cada pequeño detalle la ilusión con la que trabaja y el esfuerzo que está realizando para cumplir este sueño en los tiempos que corren. No sé a vosotros, pero a mi me encanta escuchar historias de gente que de repente pone un punto y aparte para emprender un proyecto ilusionante.

La verdad es que lo pasamos fenomenal en su obrador, rodeadas de moldes, blondas y toppings de todos los colores y  sabores. Además comprobamos que podíamos hacer cupcukes. Obviamente, nos nos salieron como los de Pavlova, esas maravillas que véis en las fotos. Pero con un poco de práctica hemos ido mejorando y ahora me atrevo a hacerlos yo solita en mi casa. Elena ha sido muy amable y ha publicado la receta en su blog para que os animéis a probar. También quiero agradecer la presencia ese día de Alisa Andrei, una joven pero increíblemente talentosa fotógrafa, que nos ha cedido sus fotos. Os dejo aquí el enlace a su flickr para que podáis comprobar lo que digo. ¡Y sólo tiene 22 años!

Nosotros ese día utilizamos los moldes de Lékué, sus espátulas y el decopen, que digamos es la versión pequeña del decomax, del que ya os hablé en la receta de los macarons. Me parecieron tan prácticos que luego me he comprado este kit que incluye  además un estupendo recetario (en la Oca).

¡No veáis qué meriendas estamos preparando! La verdad que es una actividad muy divertida para hacer con los niños, creativa y muy agradecida. De este modo además, cocinamos en casa y sabemos qué estamos comiendo. ¿Nos os parece?

¿Os animáis vosotros?

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